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Poemas clásicos para leer en un funeral

Cuando las palabras propias no alcanzan, la poesía presta las suyas. Estos poemas y versos se leen desde hace generaciones en despedidas de todo el mundo.

Versos muy queridos

  • «No estés triste cuando yo muera» (atribuido a distintas voces populares): pide recordar con sonrisa y seguir viviendo.
  • Jorge Manrique, «Coplas por la muerte de su padre»: «Nuestras vidas son los ríos / que van a dar en la mar…». Quizá los versos fúnebres más hermosos del español.
  • Mary Elizabeth Frye, «No llores ante mi tumba»: «No estoy ahí. No duermo. / Soy mil vientos que soplan…».
  • Pablo Neruda: «Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera».
  • Antonio Machado: «Caminante, no hay camino, se hace camino al andar» — para vidas que fueron camino para otros.

Cómo elegir

  • Que suene a la persona. Un poema solemne para alguien risueño desentona; hay textos luminosos para vidas luminosas.
  • Corto y leído despacio. Ocho versos bien dichos llegan más lejos que tres páginas.
  • Prueba a leerlo en voz alta antes: algunos poemas son preciosos en papel e imposibles con la voz rota. Ten un sustituto o un relevo.

Más allá del funeral

El poema elegido puede quedarse para siempre en su memorial, como epitafio o dentro de su historia. Y si la persona tenía su propio poema favorito, ese es, sin discusión, el que hay que leer.

Crear su esquela lleva unos minutos y queda publicada para siempre. Crear una esquela

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