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El libro de condolencias: de la mesa del tanatorio a internet

En la entrada de muchos velatorios hay una mesa con un libro abierto. Quien pasa deja unas líneas: un nombre, un recuerdo, un adiós. Ese libro es de las pocas cosas del funeral que la familia conserva.

Para qué sirve

En el momento, la familia apenas puede atender a todos los que vienen. El libro guarda lo que no da tiempo a decir: quién estuvo, qué sentía, qué recuerdo se llevaba de la persona. Su verdadero valor llega semanas después, cuando la casa se queda en silencio y releerlo devuelve el calor de aquel día.

Qué escribir en uno

  • Tu nombre y de qué conocías a la persona: «Luis, compañero de la fábrica».
  • Un recuerdo concreto vale oro: «Me enseñó el oficio y me defendió cuando más lo necesitaba».
  • Una despedida sencilla: «Gracias por tanto. Descansa en paz».

La versión digital

El libro de condolencias online conserva la esencia y quita los límites:

  • Escribe también quien no pudo ir: el amigo emigrado, la compañera enferma, el primo del otro extremo del país.
  • No hay prisa. Se puede escribir esa noche, esa semana o ese aniversario. El libro nunca se cierra.
  • No se pierde. Ni humedad, ni mudanzas, ni cajas extraviadas: las palabras quedan junto a su historia y sus fotos, para siempre.
  • La familia modera. Cada mensaje se revisa antes de publicarse, de modo que el espacio se mantiene tan cuidado como la mesa del tanatorio.

Un consejo

Si vas al velatorio y luego encuentras el memorial online, escribe en los dos. El de papel es del día; el digital es del recuerdo largo. A la familia le abrigarán los dos.

Crear su esquela lleva unos minutos y queda publicada para siempre. Crear una esquela

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