← Volver al blog

Las cinco etapas del duelo, explicadas de forma sencilla

Casi todo el mundo ha oído hablar de las «cinco etapas del duelo» que describió la psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross. Son útiles para poner nombre a lo que sentimos, siempre que se entiendan bien: no son una escalera que se sube peldaño a peldaño, sino estados que van y vienen.

Las cinco etapas

  • Negación. «No puede ser.» La mente amortigua el golpe a su manera; es protección, no locura.
  • Ira. Contra los médicos, contra la vida, contra uno mismo, incluso contra quien se fue. Es incómoda, pero es parte del proceso.
  • Negociación. Los «y si…»: y si hubiéramos ido antes al médico, y si yo hubiera estado allí. Repasar lo imposible es intentar recuperar el control.
  • Tristeza. La pena profunda al asumir la realidad. No es depresión por sí misma: es la respuesta sana a una pérdida enorme.
  • Aceptación. No significa estar bien ni olvidar. Significa aprender a vivir con la ausencia.

Lo que nadie cuenta

Las etapas se mezclan, se repiten y no tienen calendario. Se puede estar en aceptación un martes y en ira el miércoles, y ambas cosas son normales. Compararse con el duelo de otros solo añade culpa.

Cuándo pedir ayuda

Si pasados varios meses el dolor impide comer, dormir o trabajar, o aparecen pensamientos de hacerse daño, es momento de hablar con un profesional. Pedir ayuda en el duelo es tan razonable como escayolar un hueso roto.

Los rituales ayudan

Visitar la tumba, escribir una carta, releer las condolencias del memorial, encender una vela en fechas señaladas… Los pequeños rituales dan al dolor un lugar y una forma. Y eso, poco a poco, ordena por dentro.

Crear su esquela lleva unos minutos y queda publicada para siempre. Crear una esquela

También te puede ayudar