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Cómo guardar la memoria digital de un ser querido

Cuando alguien muere hoy, su memoria está repartida: fotos en dos móviles y una nube, vídeos en el grupo familiar, perfiles en redes, un correo lleno de historia. Reunir ese patrimonio es un acto de amor con fecha de caducidad: cuanto más se tarda, más se pierde.

Primero: rescatar

  • Su móvil: fotos, vídeos, notas de voz. Haz copia antes de que el terminal se bloquee, se pierda o se dé de baja la línea.
  • Grupos familiares: pide a todos que busquen y envíen sus fotos y vídeos de la persona. Aparecerán tesoros que nadie recordaba.
  • Papel: los álbumes antiguos se digitalizan bien con el móvil y buena luz, o con un escáner.

Segundo: decidir qué pasa con sus cuentas

  • Las principales redes sociales permiten convertir el perfil en conmemorativo o cerrarlo, acreditando el fallecimiento.
  • El correo y las suscripciones conviene cerrarlos para evitar cargos y sustos.
  • Si dejó contraseñas apuntadas o un gestor de claves, la familia lo agradecerá enormemente. (Y es un buen recordatorio para dejar los nuestros en orden.)

Tercero: darle un lugar duradero

Una carpeta en un disco duro se olvida y los discos mueren. Lo que funciona es un lugar vivo y compartido: el memorial online, con las mejores fotos elegidas, su historia escrita y las aportaciones de todos. Las copias completas, además, en al menos dos sitios (un disco y una nube).

Regla de oro

Más de un guardián: que al menos dos personas de la familia tengan el acceso de gestión del memorial y la copia de las fotos. La memoria de una persona no debería depender de un solo teléfono ni de una sola vida.

Crear su esquela lleva unos minutos y queda publicada para siempre. Crear una esquela

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